México está gastando dinero y equipo en un problema apestoso. El gobierno ha lanzado una campaña de 115 millones de dólares contra el sargazo, el alga parda que ha estado inundando las playas de la costa caribeña en cantidades récord.
Una temporada récord
El sargazo es una macroalga flotante que crece en el Atlántico y se desplaza hacia el Caribe. A medida que se descompone en la arena, libera sulfuro de hidrógeno, dando a las playas un olor a huevo podrido que envía a los turistas al interior.
Este año ha sido una de las peores temporadas registradas. Hasta 9.000 toneladas al día han llegado a las costas cerca de Cancún, Tulum y Playa del Carmen. Los funcionarios habían proyectado alrededor de 119.000 toneladas para 2026, y la cantidad hasta ahora ya ha superado las estimaciones anteriores.
Barcos, barreras y palas
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el plan de limpieza la semana pasada. México desplegará dos grandes barcos para capturar el alga antes de que llegue a la playa. La marina instalará 30 millas de barreras de contención para atrapar el sargazo en el mar, y cientos de trabajadores recogerán con palas lo que se escape.
La marea marrón es más que una monstruosidad. El alga en descomposición puede amenazar la salud de los trabajadores de limpieza, que respiran el gas que libera. También interrumpe la pesca y puede sofocar los sitios de anidación de las tortugas marinas.
De molestia a producto
Algunos ven una oportunidad en el desastre. El ministerio de medio ambiente de México ha identificado docenas de proyectos que podrían convertir el sargazo en fertilizantes, biocombustibles y bioplásticos. Hasta ahora, el respaldo para esas empresas sigue siendo limitado, y la mayor parte del dinero público todavía se destina a la limpieza.
El cambio climático está ayudando a que el alga prospere. Las aguas más cálidas y la escorrentía de nutrientes alimentan las floraciones, y los científicos dicen que el gran cinturón de sargazo del Atlántico sigue creciendo. La guerra de México contra el alga puede ser una batalla que regrese cada verano.