Un triple dividendo
La Organización Mundial de la Salud afirmó el miércoles que seis medidas climáticas y sanitarias probadas podrían evitar casi 1,6 millones de muertes al año y evitar 16.700 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono anualmente. El informe se publicó una semana antes de que se inaugure la cumbre climática COP31 en Antalya, Turquía.
Las medidas incluyen sistemas de alerta de calor para la salud, agua potable y saneamiento resilientes al clima, mejor higiene de manos, energía doméstica de cocina más limpia y precios más eficientes de los combustibles fósiles.
La agencia estimó que el paquete podría generar hasta 5,4 billones de dólares al año en beneficios fiscales, además de casi 4 billones por desastres, enfermedades y costos sanitarios evitados. Describió el resultado como un triple dividendo de personas más sanas, menores emisiones y economías más fuertes.
Dinero bien invertido
Para cinco de las medidas, se estima que cada dólar invertido devuelve unos 24,80 dólares en beneficios, con rendimientos mayores previstos en países de ingresos bajos y medios. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que la crisis climática es una crisis sanitaria y que gran parte del daño puede prevenirse con herramientas que ya existen.
El calor es el ejemplo más claro. Los sistemas de alerta que llegan a hospitales, escuelas y trabajadores al aire libre permiten a las ciudades abrir centros de refrigeración y cambiar los horarios de trabajo antes de que llegue una ola peligrosa. Las cocinas limpias reducen la contaminación del aire en los hogares, que sigue siendo una de las principales causas de enfermedades respiratorias en los países pobres, y la higiene de manos limita la propagación de infecciones durante inundaciones y desplazamientos.
Advertencias y la prueba de la COP31
La agencia reconoció que sus proyecciones se basan en supuestos ambiciosos y que persisten lagunas de datos e incertidumbre. Las cifras describen un potencial, no un pronóstico de lo que harán los gobiernos.
El informe forma parte de un esfuerzo por situar la salud en el centro de las conversaciones climáticas. Los países deben debatir la financiación de la adaptación y los efectos del calor extremo, y la OMS quiere que los ministerios de salud estén en la mesa junto a los de medio ambiente.
Si las medidas se financian es una cuestión política. El argumento de la agencia es que el gasto se amortiza muchas veces y que los países con menor capacidad de adaptación son los que más tienen que ganar.