Las lluvias torrenciales descritas como sin precedentes han matado al menos a ocho personas en Japón y dejado varados a unos 7.000 viajeros en el aeropuerto de Narita en Tokio. La tormenta azotó la prefectura de Chiba y áreas vecinas el 14 de agosto de 2026, descargando enormes cantidades de agua en un corto período. Más de 20.000 hogares perdieron la electricidad. Las inundaciones cubrieron carreteras, granjas y viviendas en distritos bajos.
Lluvias récord golpean la región de Kanto
Los meteorólogos de la Agencia Meteorológica de Japón dijeron que los totales de lluvia rompieron récords locales para agosto. Algunas ciudades registraron más de 300 milímetros de lluvia en 24 horas. Los ríos se desbordaron y las autoridades emitieron órdenes de evacuación para decenas de miles de residentes. La tormenta se movió lentamente, lo que permitió que la lluvia se acumulara sobre las mismas áreas durante horas. La agencia advirtió que los deslizamientos de tierra seguían siendo un peligro porque el suelo ya estaba saturado.
El aeropuerto de Narita se convierte en refugio
La tormenta cortó los enlaces ferroviarios y las carreteras que conectan Narita con el centro de Tokio. Unos 7.000 pasajeros quedaron atrapados en las terminales durante la noche. Las aerolíneas cancelaron cientos de vuelos nacionales e internacionales. El personal del aeropuerto repartió mantas, agua y comida, y muchos viajeros durmieron en el suelo. Algunos pasajeros describieron largas filas en los mostradores de información mientras intentaban reprogramar sus vuelos. Los operadores ferroviarios dijeron que los servicios se reanudarían gradualmente una vez que las aguas retrocedieran.
Los rescatistas buscan en vecindarios inundados
Los bomberos y tropas de la Fuerza de Autodefensa usaron botes para llegar a personas atrapadas en sus hogares. La mayoría de las ocho muertes ocurrieron cuando personas fueron arrastradas por aguas rápidas o sepultadas en deslizamientos, dijeron funcionarios locales. Continuaba la búsqueda de al menos dos residentes desaparecidos. La oficina del primer ministro estableció un equipo de respuesta de emergencia y prometió apoyo para las comunidades afectadas. Los líderes locales dijeron que la escala de las inundaciones superaba cualquier cosa que hubieran visto en décadas.
El desastre ha renovado las preguntas sobre cómo Japón se adapta a tormentas más fuertes. Los científicos del clima dicen que el aire más cálido retiene más humedad, lo que hace más probables las lluvias extremas. Japón ha invertido fuertemente en barreras contra inundaciones y sistemas de drenaje, pero los funcionarios admiten que incluso las nuevas defensas pueden verse superadas. Se espera que la limpieza tome semanas y el costo total de los daños aún no se ha calculado.