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Francia vive su tercer fin de semana de protestas mientras estallan disturbios en París y Lyon

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Un movimiento que nació en las escuelas

Por tercer sábado consecutivo, las multitudes llenaron las calles de toda Francia el 31 de octubre, con estudiantes de secundaria y universidad marchando junto a sindicatos laborales y partidarios del movimiento de los Chalecos Amarillos. Las marchas comenzaron por la mañana y se mantuvieron pacíficas en la mayoría de las ciudades durante horas. La participación fue difícil de precisar: los organizadores situaron la cifra nacional en cientos de miles, mientras que el Ministerio del Interior contabilizó un número menor y afirmó que la situación estuvo "generalmente tranquila" durante la tarde.

Las demandas son amplias y se superponen. Los estudiantes señalan aulas abarrotadas, escasez de profesores y edificios envejecidos. Los sindicatos apuntan a salarios que no han seguido el ritmo de los precios. Los veteranos de los Chalecos Amarillos vuelven al costo del combustible y a lo que llaman un sistema fiscal que golpea con más dureza a los hogares trabajadores.

Gas lacrimógeno en París y Lyon

Al caer la noche regresó el patrón de los fines de semana anteriores. La policía disparó gas lacrimógeno en París y Lyon. En las afueras de la capital, grupos de personas enmascaradas vestidas de negro usaron martillos para levantar adoquines y lanzarlos contra los agentes, según la AFP, y al menos un artefacto incendiario fue lanzado contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con cargas de porras. El Ministerio del Interior informó que al menos 290 personas fueron detenidas en todo el país, muy por debajo de las más de 1.000 retenidas durante la primera ola del 17 de octubre, cuando se saquearon comercios y se quemaron vehículos.

Halloween añadió una nota inusual. En el este de París varios miles de manifestantes llegaron disfrazados, desde Spider-Man hasta Frankenstein, portando pancartas que mezclaban bromas con indignación. Una de ellas decía que el futuro se veía sombrío sin necesidad de gas lacrimógeno.

Una prueba política antes de 2027

Los disturbios llegan seis meses antes de unas elecciones presidenciales que Emmanuel Macron no puede disputar tras dos mandatos. Los candidatos de izquierda compiten por hablar en nombre del movimiento, mientras el gobierno sostiene que el orden debe primar. El ministro del Interior, Laurent Nunez, ha defendido la estrategia policial aunque reconoce que fines de semana anteriores se salieron de control. Por ahora las protestas no tienen un liderazgo único ni una lista de demandas acordada, lo que las hace difíciles de negociar y difíciles de terminar.

Fuente: Reuters