La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. ha aprobado la primera vacuna de ARNm para la influenza, abriendo un nuevo capítulo para una tecnología que se demostró durante la pandemia de COVID-19. La decisión da a los estadounidenses una nueva opción antes de la temporada de gripe de otoño.
Cómo difiere de las vacunas antiguas contra la gripe
Las vacunas tradicionales contra la gripe se cultivan en huevos o células, un proceso que lleva meses. Las vacunas de ARNm omiten ese paso. Llevan instrucciones que enseñan a las células del propio cuerpo a construir una pieza inofensiva del virus, lo que entrena al sistema inmunológico para combatir el virus real.
Debido a que las vacunas de ARNm son más rápidas de producir, los fabricantes pueden actualizarlas más cerca de la temporada de gripe. Eso podría corregir una debilidad de larga data de las vacunas contra la gripe: para cuando las vacunas basadas en huevos están listas, las cepas circulantes pueden haber cambiado.
Qué mostraron los ensayos
En ensayos clínicos, la vacuna produjo fuertes respuestas inmunes contra múltiples cepas de gripe, incluidos H1N1 y H3N2. Los efectos secundarios fueron similares a los de las vacunas existentes contra la gripe, principalmente dolor en el brazo, fatiga y fiebre leve durante uno o dos días.
Los expertos dijeron que los datos son lo suficientemente buenos para justificar la aprobación, pero señalaron que la efectividad en el mundo real tomará algunas temporadas para medirse. Los virus de la gripe mutan rápidamente, por lo que ninguna vacuna es una coincidencia perfecta cada año.
Un momento más grande para el ARNm
La aprobación es un hito para la tecnología de ARNm, que ahora se está probando contra el VRS, la culebrilla y el cáncer. Los investigadores dicen que la velocidad y flexibilidad de la plataforma la convierten en una herramienta poderosa para responder a nuevas amenazas.
Los funcionarios de salud pública esperan que la nueva vacuna aumente las tasas de vacunación y reduzca el alto costo de la gripe, que mata a decenas de miles de estadounidenses cada año. Para los pacientes, el cambio más grande puede ser simple: una vacuna contra la gripe que es más fácil de actualizar, más rápida de fabricar y tan segura como las que ya conocen.