Un gran estudio del mundo real ha vinculado la semaglutida, el fármaco vendido como Ozempic y Wegovy, con casi un 40% menos de ataques de asma. El análisis también encontró alrededor de un 20% menos de brotes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
La semaglutida pertenece a la clase GLP-1, desarrollada para la diabetes tipo 2 y luego aprobada para la pérdida de peso. La demanda ha llevado estos fármacos a un uso amplio, y los investigadores han estado probando si los beneficios se extienden más allá del azúcar en sangre y el peso corporal.
Qué encontró el estudio
El trabajo se basó en registros de salud de una gran población de pacientes en lugar de un ensayo controlado. Las personas que tomaban semaglutida tuvieron menos eventos respiratorios graves, incluidas crisis de asma que requirieron atención, que pacientes similares que no tomaban el fármaco.
Las reducciones se mantuvieron después de que los investigadores ajustaran por cambios de peso y otros tratamientos, según el informe. El tamaño de la caída, cercano al 40%, es lo suficientemente grande como para que los investigadores digan que merece seguimiento en ensayos aleatorizados.
Por qué los pulmones podrían beneficiarse
Los fármacos GLP-1 actúan sobre receptores involucrados en el apetito y el azúcar en sangre, pero también parecen amortiguar la inflamación. Las enfermedades crónicas de las vías respiratorias como el asma y la EPOC están impulsadas en parte por la inflamación, por lo que un fármaco que la calme podría reducir los ataques.
La pérdida de peso es el otro canal probable. El exceso de grasa corporal presiona el pecho y añade trabajo a la respiración. Perder peso suele mejorar los síntomas, y estudios anteriores de cirugía de obesidad encontraron mejoras respiratorias similares.
Ninguna explicación descarta a la otra, y ambas podrían estar operando a la vez.
Qué advierten los médicos
Los estudios observacionales pueden mostrar una asociación pero no probar que el fármaco causó la mejora. Las personas que toman semaglutida también pueden ver a los médicos con más frecuencia o gestionar su salud de manera diferente, lo que puede sesgar los resultados.
Los médicos también señalan efectos secundarios, como náuseas, vómitos y, en casos raros, problemas digestivos más graves. Los pacientes con enfermedad respiratoria no deben iniciar o suspender el tratamiento basándose solo en este estudio.
Los investigadores dicen que el siguiente paso es un ensayo aleatorizado con función pulmonar y tasas de ataques como resultados principales.