Un terremoto nocturno devasta los pueblos cercanos al epicentro
Un fuerte terremoto sacudió el oeste de Colombia en la madrugada del martes, causando más de 100 muertos y dejando a decenas atrapados en edificios derrumbados. El sismo de magnitud 7,4 ocurrió alrededor de las 2 a.m., cuando la mayoría de los residentes dormían.
El epicentro se ubicó en una zona rural cerca de la costa del Pacífico, a unos 200 kilómetros de Cali. Los equipos de rescate trabajan durante la noche para llegar a los sobrevivientes en pueblos donde las casas de ladrillo y adobe se derrumbaron.
"Escuchamos un rugido profundo, luego el suelo comenzó a moverse como un barco en el mar", dijo un sobreviviente a la radio local. "En segundos, calles enteras desaparecieron".
Los esfuerzos de rescate enfrentan deslizamientos y réplicas
Más de 30 réplicas han seguido al sismo principal, y varias han provocado deslizamientos que bloquean las carreteras de montaña. Las fuertes lluvias también frenan el trabajo de rescate. Las autoridades informan que las líneas eléctricas y las torres de telefonía están caídas en una amplia zona.
La agencia de desastres de Colombia dice que más de 1.200 personas están heridas y reciben tratamiento en hospitales de campaña. La Cruz Roja ha enviado perros de búsqueda y especialistas en rescate a los pueblos más afectados.
El presidente Gustavo Petro declaró el estado de emergencia y pidió ayuda a la comunidad internacional. Estados Unidos, México y Chile ya han ofrecido equipos y personal.
Los sismólogos dicen que el sismo está entre los más fuertes de la región
El terremoto es uno de los más fuertes que ha golpeado a Colombia en décadas. El país se encuentra en el límite de varias placas tectónicas, donde la placa de Nazca se desliza bajo la placa Sudamericana. Los sismólogos dicen que la presión se ha acumulado durante años a lo largo de esta falla.
En 1999, un terremoto de magnitud 6,2 mató a más de 1.000 personas en la región cafetera de Armenia. Los científicos advierten que las réplicas podrían continuar durante semanas.
Las autoridades han abierto refugios en escuelas y centros comunitarios para las familias que perdieron sus hogares. La magnitud total de los daños aún no está clara, y se espera que el número de muertos aumente a medida que los equipos lleguen a las aldeas aisladas.