Ciencia

La atmósfera de Betelgeuse se ha recuperado de su gran atenuación, según mapas de radio

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La atenuación, seis años después

A finales de 2019 y principios de 2020, Betelgeuse, la brillante estrella roja en el hombro de Orión, cayó a magnitud 1,614, su nivel más débil en más de un siglo de registros. El evento se conoció como la Gran Atenuación. Una nube de polvo expulsada por la estrella y que la oscurecía en parte es la explicación aceptada para la caída de la luz visible.

La pregunta desde entonces ha sido qué ocurrió con la atmósfera misma. Nuevas observaciones de radio con el Karl G. Jansky Very Large Array de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array dan una respuesta: se ha recuperado en gran medida.

Lecturas de temperatura, antes y ahora

Los investigadores midieron las temperaturas de brillo a distintas distancias del centro de la estrella. A unas 2,7 veces el radio estelar, encontraron aproximadamente 3.500 kelvin. En las frecuencias del VLA, ese valor ha subido desde los niveles inusualmente bajos registrados en 2019, antes de la atenuación. La atmósfera ha recuperado gran parte de la estructura que perdió.

También compararon los nuevos mapas con mediciones anteriores en longitudes de onda milimétricas. Algunas de esas lecturas más antiguas, tomadas con ALMA, siguen por debajo de la tendencia definida por datos más recientes, lo que podría apuntar a una caída de temperatura duradera en la atmósfera interior. Los autores son cautos: con pocas épocas, aún no pueden probar ese vínculo.

Una compañera que deja estela

Los mapas también muestran que el contorno de Betelgeuse cambia. Cuando Siwarha, la compañera recientemente identificada, debería estar más lejos de la estrella a lo largo de nuestra línea de visión, el disco parece más alargado. Cuando la compañera debería estar delante o detrás de la estrella, el disco parece más redondo. El patrón encaja con una pequeña estrella caliente que surca la atmósfera exterior a una distancia de solo unas dos veces el radio de Betelgeuse.

La autora principal, Lynn Matthews, lo comparó con una lancha motora surcando un lago y dejando estela. Siwarha es demasiado tenue para verse directamente en longitudes de onda de radio, por lo que su presencia se infiere de la forma que esculpe.

El resultado, publicado en el Astronomical Journal, importa más allá de una estrella famosa. Las supergigantes rojas pierden gran parte de su masa a través de atmósferas extendidas y débilmente ligadas, y una compañera cercana puede moldear ese flujo de formas que los modelos no han incluido. Más observaciones a lo largo de la órbita son el siguiente paso.

Fuente: Sci.News