Un legado político cambiante
Lindsey Graham, fallecido a los 71 años tras una repentina enfermedad, deja un complejo legado político. El senador por Carolina del Sur comenzó su carrera en el Senado en 2003 como un republicano moderado y halcón de la política exterior, pero evolucionó hasta convertirse en uno de los aliados más firmes de Donald Trump en el Congreso. Su muerte fue anunciada por su jefe de gabinete, quien afirmó que "no había indicios de que el senador no se sintiera bien" antes de su repentino declive.
La vacante sacude el equilibrio del Senado
La muerte de Graham crea una vacante en un Senado ya sumido en márgenes partidistas ajustados de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre. Se espera que el gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, republicano, nombre un reemplazo temporal hasta que se pueda celebrar una elección especial. Se prevé que la carrera por el escaño de Graham atraiga una intensa atención nacional y un gran gasto en campañas de ambos partidos.
Los colegas rinden homenaje
Desde el líder de la mayoría del Senado hasta antiguos rivales presidenciales, el fin de semana llegaron tributos bipartidistas. McConnell, visiblemente frágil en las últimas semanas, elogió el "ingenio agudo y la mente aguda" de Graham. Los demócratas que se enfrentaron a Graham en el Comité Judicial también ofrecieron sus condolencias, recordando su disposición a trabajar con ambas partes en asuntos de inmigración y política exterior.