Política

Kimberly Guilfoyle renuncia como embajadora en Grecia tras un informe sobre el pago de un donante

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Kimberly Guilfoyle ha dejado su puesto como embajadora de Estados Unidos en Grecia, poniendo fin a un nombramiento que se convirtió en una carga para la Casa Blanca a los pocos meses de su llegada a Atenas.

La salida se produjo después de un informe según el cual solicitó 100.000 dólares a un donante del presidente Donald Trump para saldar una deuda de tarjeta de crédito poco antes de su audiencia de confirmación en el Senado. Se le preguntó a Trump sobre el informe y dijo a los periodistas que estaba "considerando" despedirla. La renuncia llegó poco después, y la Casa Blanca no ofreció una defensa pública de la embajadora.

Lo que alegó el donante

Según el relato que desencadenó la revisión, la embajadora pidió a un donante de Trump que pagara la deuda en el período previo a su audiencia de confirmación. Guilfoyle no ha ofrecido una respuesta pública detallada a la acusación, y no se ha presentado ningún cargo. El Senado la había confirmado a principios de año tras una audiencia que se centró principalmente en su trayectoria política más que en su gestión de una misión diplomática.

Una salida rápida, a propósito

La velocidad es la historia. Las administraciones suelen dejar que un embajador renuncie discretamente, con una nota de despedida y una declaración de agradecimiento. A esta la empujaron a salir mientras el informe aún estaba fresco, una elección que sugiere que la Casa Blanca quería terminar con la historia antes de que pudiera sumarse a otros problemas de personal.

El momento importa porque el equipo de Trump ha pasado el otoño tratando de mantener su mensaje centrado en los precios y la inmigración. Una historia de recaudación de fondos y ética que involucra a una embajadora famosa compite con ese mensaje justo en las semanas en que los votantes están decidiendo.

El telón de fondo de las elecciones de medio mandato

Los republicanos defienden mayorías estrechas, y varias contiendas han girado en torno a cuestiones de carácter más que de política. La operación de prensa del presidente también está en transición: su nueva secretaria de prensa, Katie Zacharia, celebró una breve primera rueda de prensa y respondió preguntas de solo tres periodistas, ciñéndose estrechamente a declaraciones preparadas.

Para la administración, el episodio de Guilfoyle es pequeño en términos políticos y incómodo en los políticos. Termina con una silla vacía en la embajada de Atenas, un donante cuyo relato no ha sido probado en los tribunales y una Casa Blanca que espera que el próximo ciclo de noticias pertenezca a otra persona.

Fuente: NBC News