Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo de paz tentativo para poner fin a la guerra que comenzó a finales de febrero, con ambas partes confirmando el acuerdo y programando una ceremonia de firma oficial para el 19 de junio. El presidente Donald Trump ordenó un cese inmediato del bloqueo naval estadounidense, y el estrecho de Ormuz se ha reabierto al transporte comercial.
Los mercados globales reaccionan positivamente
Wall Street y los mercados asiáticos subieron con fuerza tras el anuncio. El S&P 500 registró su mayor ganancia diaria en meses mientras los precios de la energía caían. El crudo Brent bajó de 65 dólares por barril por primera vez desde el inicio del conflicto, aliviando las presiones inflacionarias en todo el mundo. El Banco Mundial había recortado su pronóstico de crecimiento global al 2,5 por ciento debido a la crisis energética impulsada por la guerra.
Persisten preguntas sin resolver
Aunque ambas partes han acordado un marco, el futuro del programa nuclear iraní sigue siendo un punto conflictivo. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, declaró que Israel no está vinculado al acuerdo. Los países E4 (Reino Unido, Francia, Alemania, UE) acogieron con satisfacción el acuerdo y señalaron su disposición a levantar las sanciones. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ayudó a redactar el texto final.
Costo humano del conflicto
La guerra causó decenas de miles de víctimas en todo Oriente Medio, con Irán lanzando drones y misiles hacia los estados del Golfo y la coalición EE. UU.-Israel realizando ataques aéreos contra objetivos militares iraníes. El acuerdo pone fin al conflicto regional más grave desde la guerra de Irak de 2003.