Un cambio tras la presión de legisladores republicanos
El presidente Donald Trump dijo que apoyaría una prohibición de las exportaciones de diésel de Estados Unidos, después de que legisladores republicanos le presionaran para mantener más combustible en el país. Los precios del diésel en Estados Unidos han subido a máximos históricos, y el presidente dijo que estaba abierto a la medida para aliviar los costos para conductores y empresas.
El comentario marca un cambio de tono. Los operadores energéticos habían asumido que la administración evitaría límites a las exportaciones, porque pueden alterar los mercados globales y a los socios de suministro en Europa y América Latina.
Los costos del transporte por camión y la agricultura en el punto de mira
El diésel impulsa gran parte del sistema de carga, por lo que su precio influye en el costo de los alimentos, los materiales de construcción y los bienes minoristas. Las empresas de transporte por camión, los agricultores y los pequeños transportistas dicen que las facturas de combustible han crecido más rápido que las tarifas que pueden cobrar a sus clientes.
Los grupos minoristas han advertido que un período prolongado de altos costos del diésel mantendría la presión sobre los precios en las tiendas. Los analistas dicen que una prohibición podría bajar los precios en surtidor en Estados Unidos a corto plazo, pero también podría reducir la producción de las refinerías si los productores pierden clientes de exportación.
Las refinerías dicen que las ventas de exportación les ayudan a mantener las plantas funcionando a plena capacidad, y que un límite repentino podría reducir también la producción de otros combustibles. Los grupos agrícolas dicen que el diésel es un costo directo para la siembra y la cosecha, por lo que cualquier alivio en el surtidor ayudaría. Legisladores de ambos partidos dicen que quieren ver los detalles antes de comprometerse con una posición.
Aún no hay calendario
La Casa Blanca no ha publicado un borrador de norma ni un calendario. Los funcionarios no han dicho cuánto podría durar una prohibición, ni si cubriría productos refinados distintos del diésel.
Los analistas energéticos señalan que cualquier restricción enfrentaría desafíos legales y afectaría los lazos comerciales. Algunos advierten que los aliados podrían responder con sus propias medidas. Por ahora, la propuesta sigue siendo una señal de intención más que una política definida, y los mercados están atentos a la próxima declaración de la administración.