Seúl dice que las minas vinieron del Norte
El Ministerio de Defensa de Corea del Sur declaró esta semana que está evaluando medidas para presionar a Corea del Norte a disculparse por la explosión de una mina terrestre dentro de la Zona Desmilitarizada que hirió a tres soldados surcoreanos el mes pasado. Una investigación conjunta de funcionarios surcoreanos y del Comando de las Naciones Unidas concluyó que las dos minas fueron colocadas por fuerzas norcoreanas hace aproximadamente un año, en el lado sur de la Línea de Demarcación Militar.
El teniente general Kwon Dae-won, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, instó a Pyongyang a ofrecer una disculpa sincera a los soldados heridos y a retirar de inmediato cualquier otra mina que haya colocado en violación del acuerdo de armisticio. El portavoz del Ministerio de Defensa, Kang, dijo que toda la responsabilidad recae en Corea del Norte y que las fuerzas armadas responderán de manera decisiva a cualquier acción que amenace la seguridad nacional.
Pyongyang rechaza la acusación
Corea del Norte rechazó las conclusiones. En un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA, el Ministerio de Asuntos Exteriores describió la disputa como un movimiento siniestro para tildar de invasión militar su fortificación de la frontera sur, y calificó el incidente como un truco burdo de Seúl para desviar la culpa de su propio accidente.
La disputa ha estancado un frágil impulso hacia el diálogo. El ministro de Unificación, Chung Dong-young, propuso el 2 de octubre que ambas partes realicen un nuevo levantamiento conjunto de la Línea de Demarcación Militar. Señaló que solo quedan intactos unos 200 de los 1.292 marcadores fronterizos originales, y que Seúl y el Comando de la ONU discrepan en aproximadamente el 60 por ciento de las coordenadas fronterizas.
Qué sucede a continuación
Seúl dice que está trabajando con el ministerio de defensa y otras agencias en los próximos pasos, y que considera canales diplomáticos, incluida la posibilidad de plantear el asunto ante las Naciones Unidas. Los funcionarios recuerdan 2015, cuando minas en cajas de madera colocadas por el Norte hirieron a dos soldados surcoreanos. Seúl respondió entonces con transmisiones por altavoces y una carta al Consejo de Seguridad.
Los analistas dicen que las dos Coreas están atrapadas entre la disuasión y el diálogo. Pyongyang ha desestimado los repetidos intentos de acercamiento, mientras que el gobierno de Seúl quiere reducir la tensión sin parecer débil. Para las unidades fronterizas y las familias de los soldados, las preguntas prácticas son si el Norte retirará las minas que queden y si las dos partes aún pueden hablar de una línea fronteriza que se ha desplazado durante décadas.