Cambios antes de que aparezcan las placas
Los cambios estructurales en el cerebro pueden verse en resonancias magnéticas al menos siete años antes de que se detecten las placas amiloides vinculadas a la enfermedad de Alzheimer, según un estudio publicado en Nature Neuroscience. Los investigadores utilizaron datos longitudinales de resonancia magnética de adultos mayores cognitivamente sanos y compararon las imágenes con resultados de PET amiloide. Descubrieron que un engrosamiento de la corteza precedía a los niveles altos de amiloide en siete años o más.
El artículo fue dirigido por James M. Roe y sus colegas, y el hallazgo se publicó en el número del 1 de octubre de Science News. El patrón apareció en resonancias repetidas de las mismas personas, lo que hace más difícil descartarlo como una variación puntual entre individuos.
Qué significa para el diagnóstico
Las placas amiloides se han considerado durante mucho tiempo un marcador central de la enfermedad de Alzheimer, y la mayoría de las aprobaciones recientes de fármacos se dirigen a ellas. El nuevo hallazgo sugiere que otros procesos ya están en marcha antes de que se acumulen las placas. Los autores del estudio dicen que el resultado respalda el trabajo continuado en tratamientos que actúan sobre mecanismos distintos del amiloide, aunque subrayan que se necesita más investigación para confirmar el patrón.
Si los cambios se confirman en grupos más grandes, los médicos podrían algún día usar resonancias rutinarias para señalar antes a las personas con mayor riesgo, cuando las intervenciones pueden tener más margen de acción. La resonancia magnética está ampliamente disponible y es mucho más barata que la PET amiloide, lo que importa para cualquier programa de cribado. Los investigadores advierten que el estudio no muestra que los cambios causen la enfermedad, solo que aparecen primero.
Un cambio más amplio en las pruebas
El trabajo encaja en un movimiento más amplio hacia la detección temprana en la investigación del Alzheimer. Se están evaluando análisis de sangre para amiloide y tau de cara a su uso en clínicas, y los estudios de imagen siguen cartografiando cambios que aparecen años antes de los síntomas. La detección temprana también plantea preguntas prácticas sobre qué deberían hacer los pacientes y los sistemas de salud con un resultado positivo cuando las opciones de tratamiento siguen siendo limitadas y costosas.