Ciencia

Científicos cartografían 539 zonas lipídicas en el cerebro del ratón

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De mapas genéticos a mapas de grasas

Investigadores de la EPFL en Suiza han construido el primer atlas tridimensional del cerebro basado en grasas en lugar de genes. El trabajo, publicado en la revista Nature, cartografía el cerebro del ratón según su química lipídica.

Los atlas cerebrales anteriores clasificaban el tejido según qué genes se activaban en cada célula. El nuevo enfoque, en cambio, rastrea dónde se sitúan las diferentes moléculas de grasa, utilizando imágenes que leen firmas químicas directamente de finas secciones de tejido.

Los lípidos actúan como códigos postales moleculares

El mapa reveló 539 regiones químicamente distintas, que el equipo denomina lipizonas. Algunas coinciden con estructuras que los científicos ya conocían. Otras marcan fronteras químicas que ningún mapa basado en genes había mostrado.

Los investigadores también descubrieron que regiones alejadas entre sí en el cerebro pero conectadas por fibras nerviosas a menudo comparten patrones lipídicos similares, lo que sugiere que las grasas ayudan a definir cómo se construyen y mantienen los circuitos distantes. La sustancia blanca, tratada durante mucho tiempo como bastante uniforme, resultó ser un mosaico de zonas lipídicas separadas, con la corteza mostrando una amplia variación entre sus capas.

Pistas para la investigación del Alzheimer

Los lípidos constituyen una gran parte del peso seco del cerebro y son fundamentales para cómo señalizan las células nerviosas. Los cambios en el metabolismo de las grasas se han vinculado con la enfermedad de Alzheimer, la depresión y otras afecciones, pero ha sido difícil determinar dónde en el cerebro comienzan esos cambios.

Un mapa de referencia ofrece a los investigadores una forma de comparar tejido sano con tejido enfermo a escala fina, y de preguntar si los cambios lipídicos ayudan a causar la enfermedad o son consecuencia de ella. El equipo ha publicado el atlas para que lo utilicen otros laboratorios, y planea extender el método a otros tejidos y a muestras humanas.

Fuente: ScienceDaily / EPFL